6.18.2008

¿Por qué querer ser parte de Ruta Inka 2008?

Ensayo que escribí con las intenciones y expectativas que tenía sobre la Ruta Inka, requisito para poder ser seleccionada.


Recuerdo que hace mucho leí que para alguien la vida es como un tren, un tren en donde no importaba tanto el destino, sino el trayecto: ¿Por qué preguntarse qué se ganará al final o a dónde se llegaría si dentro y desde ese tren se podría conocer gente tan diversa, ver caminos y paisajes tan enternecedores? Desde ese momento empecé la gran tarea de identificar aquellas cosas que me hacían sentir viva, realmente viva; así que me decidí a disfrutar de esos paisajes y de esas gentes…

Haber nacido aquí es un privilegio, cada día me sorprendo más de los matices que puedo encontrar tan solo en mi ciudad, matices producto de un país con tanta historia, tantas voces, colores y aromas, de gente luchadora... Los prefijos ``mega´´ y ``pluri´´ son los únicos con los cuales se podría hablar de nuestra cultura o de nuestra diversidad. Me fascina la idea de ir a la vuelta de la esquina y encontrar a un Perú en la señora que vende frutas, siempre dispuesta a hablarme del lugar donde nació, allá en Puno; o escuchar el dejo característico de otro Perú en la voz de otra mujer, de Junín, que atiende uno de los kiokios de la universidad… Sus voces, sus sonrisas y rasgos me envuelven y acercan a esos lugares tan remotos donde imagino que el tiempo se pierde junto con el sol, donde los paisajes se tornan místicos tanto como sus lugareños.

Decidí estudiar biología porque la ciencia es otra de mis pasiones, soy de humor curioso e investigador: miro a mi alrededor y surgen muchas preguntas que me animan a intentar tocar el mundo en búsqueda de respuestas. Por otro lado, la naturaleza me cobija y me inspira; luchar por su conservación es una de mis prioridades…heme así no dividida, sino unida por dos imperantes perspectivas del mundo. De esta forma es que la geografía, la biodiversidad y la pluriculturalidad son características que me unen fuertemente a mi país. Amar al Perú es razón suficiente para querer dedicar mis esfuerzos a paliar de alguna forma sus carencias y mejorar su realidad.

Por eso digo que soy una antro-ecóloga, no sé si existe dicho término pero si así fuera ése sería mi sello de identidad: soy una antropóloga y ecóloga a la vez: las personas, si te das la oportunidad de conocerlas, te pueden enseñar a comprender acerca de uno mismo y la naturaleza, por su parte, darte mucha paz.

Recuerdo que ya desde muy pequeña tenía una fuerte atracción hacia la vida de campo. Solía acompañar a mi abuela en sus viajes a Cañete (sur de Lima), con el privilegiado asiento cerca de la ventanilla, a visitar a sus padres y el hecho de verlos sanos y contentos en su ambiente y que éste fuera tan hermoso a sólo un par de horas de Lima, hacía que me sintiera parte de ese mundo. Recuerdo también con nostalgia a mi bisabuela y su entereza, que la llevaba a levantarse muy temprano para realizar la larga faena de cada día. Recuerdo que desde que dejábamos (con mi abuela) el colectivo yo entraba en una metamorfosis y pasaba a ser Indiana Jones versión peruana (y femenina) y sorteaba con ahínco una serie de trochas que pasaban desde piedras ovaladas y circulares hasta riachuelos de aguas tranquilas, troncos que hacían de puentes improvisados para cruzar ríos de verano y se me hacían benditas las cañas que me ayudaban a andar sobre el camino de lodo hasta una pendiente de tierra que te llevaba a un mundo donde reinaban las uvas, las manzanas, los nísperos y el frejolito verde…Una linda infancia; aquellos viajes fueron las mejores experiencias de mi niñez.

Deseo que Ruta Inka sea parte de ese camino que debe tomar mi tren, donde pueda disfrutar de compartir con jóvenes que como yo gocen de esa experiencia; la que para mi equivaldría a observar y admirarme, como siempre, de mi gente, de su cosmovisión milenaria, de la geografía de sus terrenos, de su historia, de reencontrarme con ella… en fin, de lo fácil de compartir.

“Ruta Inka 2008 : En busca del Dorado”

Una aventura inigualable...

He aquí cierta información sobre la Ruta Inka; la cual me acogerá dentro de las próximas semanas, llevándome por un trayecto que me enseñará el Perú desde un nuevo punto de vista: Una aventura dispuesta a abrir nuestra mente para apreciar y revalorar su cultura viva, sus paisajes naturales así como su patrimonio histórico, grandemente admirado incluso por los más escépticos observadores. En otras palabras, una introducción hacia ese mundo que es el Perú con sus innumerables particularidades expresadas en su gente.

Este viaje dura 40 días; en una trayectoria, iniciada el 03 de julio, que olvida fronteras para recorrer diferentes zonas de Ecuador y el Perú bajo el objetivo de reconocer algunos de los principales recintos arqueológicos de estos territorios que, como una muestra de pertenecer a orígenes similares, estuvieron acogidos por el otrora eminente Imperio Inka. Es un recorrido del Qhapaq Ñam (red vial Inka) que tuvo como eje a la Ciudadela del Cusco, capital del imperio, principal destino de esta aventurera expedición.

Antes de pasar por el Cusco los expedicionarios tendrán el placer de visitar en Ecuador al Complejo de Ingapirca, en Cañar, “… donde la inauguración se llevará a cabo con una muestra de la cultura local con música, danzas, comidas típicas, artesanías y el cariño de la gente…”
El pueblo ecuatoriano se verá representado, además, en Azogues, Cuenca, Saraguro, Loja y Macará.

Por el lado peruano nos adentraremos en Chulucanas, que es tierra de artesanos y fina cerámica altamente reconocida, para proseguir en Catacaos por la región Piura. San Martín demostrará sus bondades paisajísticas y culturales propias de una zona selvática como Tarapoto y Moyabamba. Se continúa para beber la historia desde su propia fuente en los recintos del Señor de Sipán, en Lambayeque, región que abriga unas de las culturas preincaicas más importantes: Mochica.

La Libertad nos esperará en Chan Chan, La Huaca de La Luna y La Huaca del sol. Ancash no se quedará atrás pues allá nos espera la ciudad pesquera de Chimbote y la recientemente descubierta ciudadela de la Civilización Caral, que fuera una de las más antiguas en los albores del mundo. Y para las celebraciones de las fiestas patrias los expedicionarios compartirán la alegría y el sentir peruano en Lima que, entre otras actividades, mostrará su centro histórico justamente el 28 y 29 de julio.

La zona costera peruana termina aquí pues luego nos adentraremos por los terrenos accidentados propios de la sierra en Ayacucho. Allá se verán los camélidos sudamericanos en su hábitat natural, la puna de Pampa Galeras. En Abancay nos esperan más recintos arqueológicos y el Bello Santuario Nacional de Ampay. Allí es cuando por fin estaremos muy cerca de recorrer el Cusco que muestra a una de las Siete Maravillas : Machu Picchu, para lo cual se reta a los jóvenes expedicionarios recorrer el camino inka por cerca de tres días de dura caminata . Además se visitarán otras localidades cusqueñas que incluyen el Valle Sagrado, Sacsayhuamán y la ciudad del Cusco.

Por si fuera poco la ruta continuará hasta recorrer el Altiplano : las frías aguas del Lago Titicaca mostrarán cómo la población del lugar se adaptó a este medio hostil con un uso sabio y milenario de la naturaleza, es allí donde conoceremos a los Uros.

La clausura de la expedición será en Moquegua, lugar que tiene preparado un evento con música y alegría que nos harán recordar que lo más rescatable de estos pueblos andinos aparte de su patrimonio histórico y bellezas geográficas bastante apreciables, son su gente, nuestra gente.
Pero no haré este largo recorrido sola, sino que me acompañarán en ella otros jóvenes de Europa y el resto de América Latina, los que aderezarán esta aventura con un valioso intercambio cultural durante todo el trayecto.

Así que espero…la cuenta regresiva ya está en marcha y yo, cada ves más emocionada, espero con mucha expectativa lo que me deparará este cerca de mes y medio de profundo aprendizaje.