LA LIBERTAD : Trujillo
Salimos temprano hacia la plaza de armas, donde nos encontramos con una marcha escolar alusiva a las fiestas por la independencia. Admiramos la arquitectura Republicana de los edificios que nos rodean y que a Lucía tanto le agrada. Ella hace mucho que no baila marinera; de pequeña lo hacía muy a menudo y participaba en concursos, incluso llegó al Coliseo de Trujillo (no recuerdo si se llama así), muy cercano a la plaza. Con lo cual el norte peruano guarda para ella buenos recuerdos. Evelyn, una paraguaya que estudia Arquitectura, comparando, nos iba describiendo su ciudad, Asunción, una ciudad cruzada por el inmenso Río Paraguay donde uno puede echarse un chapuzón, lo que me suena extraño; conociendo al Río Rímac me es difícil imaginarlo. Hasta que nos hicieron el aviso para entrar a la Municipalidad donde había una recepción para nosotros por parte del alcalde, a decir, el ahora representante de todos los municipios del país. Mientras el hombre nos decía que una de sus prioridades eran los jóvenes y que por eso tenía el gran agrado de darnos la bienvenida, afuera se oían pifias y gritos imputados directamente hacía él. Al salir del edificio nos enteraremos de que se trata de las quejas hacia la injusta negación a un niño de entrar a un determinado colegio nacional.
Almorzamos en el colegio y por la tarde salimos hacia el centro a conocerlo un poco. El bus nos esperaría más tarde. Angeley, Lucía, Viki y yo fuimos buscando por allí kingkong y otros dulces para comprar. Al encontrar a los demás, vimos que unos esperaban con paciencia el retrato que le hacían a Lilybeth. El bus llegó y al rato Victoria se percató que se había olvidado la mochila, con el pasaje, el dinero y documentos dentro, en algún lugar que no recordaba; nos hicimos a la carrera en busca de él. Por suerte lo había dejado en el Internet y aún se mantenía allí.
Ya en el colegio, las cuatro nos quedamos aquella noche conversando. Victoria nos compartía ese sentimiento de extrañeza que la embargaba y que muy bien comprendíamos pues tenía que ver con el echar de menos a aquellas personas que se quiere.

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