9.08.2008

Jueves 17/07/08


LAMBAYEQUE : Pimentel, el balneario.




Amanecí con un fuerte dolor en la espalda y los pies por pasar toda la noche en el bus. Bajamos en la Plaza de Olmos, donde al parecer teníamos alguna actividad que no se dio finalmente porque no disponíamos de mucho tiempo pues en Lambayeque nos esperaba un almuerzo a la una. Sólo desayunamos y nos tomamos una foto todos juntos con algunas de sus autoridades, lo que se me hizo un poco molesto. De camino bajamos en Motupe, pues haríamos una caminata hacia los Cerros de Motupe. Pero ocurrió otro percance: algo pasó con nuestro bus que hizo que nos quedáramos varados y, mientras los choferes trataban de arreglar lo que se tenía que arreglar, nosotros nos tomábamos fotos, hacíamos inscripciones en el bus (aprovechando su suciedad) y hasta algunos se atrevieron a hacer una pirámide humana en plena carretera. Por fin tomamos el bus pero para irnos de frente para Chiclayo, al Cuartel Militar. Al llegar a Lambayeque tuve la sensación de estar en Lima, pues el color panza de burro, o sea gris, de su cielo es similar; aunque no se puede decir lo mismo de su clima, que es mayor en unos cuantos grados. Comimos allí; debo comentar que no estuvo nada bueno el almuerzo con lo que mis ánimos del día no mejoraron. Simplemente amanecí de malas.

El Balneario de Pimentel nos dio la bienvenida con su limpieza y sus aguas por demás frías, pero nosotros, siempre contradictorios, nos bañamos. Después de la comida en el cuartel era de rigor comer algunas delicias de mar. Quería un buen cebiche o mariscos. Al final optamos con Paloma, una de las arequipeñas, en compartir un plato de chicharrón de calamar, buenísimo. Ya en la noche comí sin comer la cena del cuartel, pues ya estaba satisfechamente llena. Y el resto de la noche nos la pasamos jugando ‘cartas españolas’. Álvaro acababa de enseñarnos cómo jugar con esas cartas pero como cada vez se unían más personas optamos por otro jueguito parecido que igualmente incluía a un asesino, un sacerdote, al pueblo y de ser numeroso el grupo, como lo éramos, una puta y una niña. El objetivo era averiguar quién entre nosotros es el asesino, tratando en lo posible de causar la menor cantidad de muertes de las personas del pueblo.

No hay comentarios: